Comunismo o caos. La depauperación absoluta de la juventud vasca

      (Carta abierta a una joven vasca que hace unos días quemó un autobús en Pamplona)

      Autor: Justo de la Cueva


      12. De nuevo la pregunta: ¿cómo es posible que no estalle todo esto?. Y la sorda coerción del capital y la alienación como parte importante de la respuesta.

      La respuesta obvia es que no estalla todo porque el estallido es impedido por la fuerza y la eficacia de la represión preventiva que los explotadores desencadenan sistemáticamente. Pero a esa respuesta obvia hay que añadirle el importante papel que juegan a favor de los explotadores dos fuerzas, dos fenómenos, dos procesos: la sorda coerción del capital y la alienación.

      Habiendo hablado ya antes de la sorda coerción del capital Y teniendo que volver a hablar de ella luego, este es el momento justo para que ya te hable de la alienación. Empezando por algo básico y que es fundamental que retengas: que la alienación es a la vez un proceso y un resultado.

      La alienación es algo que te están haciendo y algo que ya te han hecho. La alienación es el proceso (y el resultado) por el que la humanidad olvida que ella misma ha producido el mundo en el que vive. La alienación es también el proceso (y el resultado) por el que a una persona se le enajena, se le arrebata, se le hace ajeno el resultado de su trabajo y su trabajo mismo.

      Te ayudará a entender bien todo esto el recordar que, lingüísticamente, el término "alienación" procede de "alienar" que significa "ajenar" y "enajenar" y se refiere sobre todo a la "pérdida de algo" o a la "enajenación". Hace siempre referencia a una privación más o menos voluntaria o forzada de algo.

      Fíjate bien para poder distinguir que hay alienación (proceso y resultado) mental y alienación (proceso y resultado) física. La alienación física se produce, por ejemplo, cuando el capital se apropia del trabajo ajeno. Cuando el capital (como hace siempre para conseguir plusvalía) le trinca, le arrebata, le roba trabajo a la trabajadora o al trabajador, se apropia de trabajo no pagado, se apropia de trabajo ajeno. Al hacerlo así el capital se valoriza a sí mismo pero además y a la vez aliena a la trabajadora o al trabajador. Porque les priva, les aleja, les ajena, les enajena de su trabajo, de su actividad y de los resultados o productos de su actividad.

      La alienación mental se produce cuando al ser humano, mujer o varón, se le hace olvidar que han sido los seres humanos mismos los que han producido el mundo en el que viven. Es la alienación religiosa, peligrosísima, y la primera de la que hay que procurar desembarazarse. Consiste en transformar al sujeto humano en su globalidad en una simple cosa exterior (ajena) a sí mismo. Por definición el sujeto alienado no puede percibirse, no puede pensarse a sí mismo, no puede ser autoconsciente, porque ha invertido su realidad de modo que es lo exterior, lo ajeno a él e impuesto por fuerzas desconocidas y no cognoscibles, lo que le define a él.

      El sujeto alienado no se define (no puede definirse) a sí mismo porque le han hecho pensar que hay algo exterior a él que es lo definitorio, algo que es quien y lo que lo define todo, a él (al sujeto alienado) también. Ese algo es Dios (otras veces, ya lo veremos, es otra cosa, pero primero y más ampliamente es Dios). Eso exterior a él (Dios) se le presenta, se le aparece, se le predica, se le impone como eterno, sin contradicciones ni cambios en su esencia.

      Lo que es crucial es que el sujeto alienado, precisamente porque está alienado, desconoce que eso externo, Dios, no es eterno sino histórico, que ha sido fabricado por el hombre en un momento determinado. Lo que es crucial es que el sujeto alienado desconoce que eso externo pretendidamente eterno, Dios, tiene por el contrario historia. Lo que es crucial es que el sujeto alienado desconoce la historia de eso externo pretendidamente eterno, Dios, y al desconocerla desconoce precisamente lo que le explicaría eso externo, ese Dios y la forma de aparecérsele.

      Es a través de ese proceso (que es un proceso de mistificación, de mentira y falsificación) como se llega al resultado del sujeto alienado: el sujeto se desconoce a sí mismo y piensa y siente según le viene impuesto por eso externo. La alienación es el proceso (y el resultado) por el que la persona (mujer o varón) olvida que ella misma ha producido el mundo en el que vive, incluyendo a Dios. La alienación es el proceso (y el resultado) por el que cualquier ser humano olvida que, lo mismo que él ha producido el mundo en el que vive, también él ha producido a Dios, a la mentira que es Dios.

      Atiende a una aclaración importante: Dios no es siempre Dios. Ese algo exterior a la humanidad que el proceso de alienación utiliza para alienarla varía según las épocas y los sistemas. Dios fue la primera y sigue siendo la más peligrosa herramienta de alienación mental. Pero hay otras: la Idea, el Cosmos, el poder, el dinero, la suerte o lo que sea que juegue ese papel alucinador de algo exterior al ser humano y que lo define.

      Segunda aclaración importante: la alienación es un proceso (y su resultado) que afecta no sólo a sujetos aislados, a seres humanos aislados. La alienación puede afectar (de hecho afecta) lo mismo a una persona que a un grupo, a una clase, a un pueblo o a una nación, a una institución, a una sociedad.

      Tercera aclaración importante: la alienación física (y la mental) no se produce sólo respecto del trabajo o la actividad y de los productos y resultados de esa actividad. Se produce también respecto de la naturaleza viviendo la persona (o el grupo o la nación) ajenos, enajenados de la naturaleza, actuando enajenadamente contra ella. Se produce también respecto de otras personas o pueblos con quienes se mantienen relaciones enajenadas.

      Cuarta aclaración importante: la falsificación de la realidad y de la historia son herramientas imprescindibles de la alienación.

      Completar y desarrollar con detalle las implicaciones, que son ciertamente merecedoras de atención, de estas cuatro aclaraciones nos llevaría a dedicarles más tiempo y espacio del que tengo fijado para esta carta. Me basta con que ahora entiendas que la alienación es en gran medida la explicación de por qué los oprimidos, los explotados, los masacrados siguen tan pasivos. De por qué aguantan lo que aguantan. De por qué no estalla todo.

      Por favor, memoriza esto: la alienación está unida al poder, a la explotación, a la opresión y a la dominación. Hay una relación dialéctica entre alienación y poder, entre opresión y dependencia, entre dominación y colaboración, incluso entre explotación y placer. Y esa dialéctica explica por qué tantísimos explotados aguantan a tan pocos explotadores durante tanto tiempo. Por qué tardan tanto en sucederse (porque se suceden siempre) las rebeliones.

      De dos de esas rebeliones paso enseguida, con el corazón a la vez caliente (porque existen) y preocupado (por los riesgos que corren), a hablarte.

      13. La reciente rotunda denuncia de los explotadores hecha por un gran hombre, por un magnífico revolucionario: Fidel Castro. Y un canto a Cuba, esa gloriosa epopeya comunista, ese faro, esa esperanza viva que sigue alumbrando a América Latina y al mundo entero.

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